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Conozca el caso de Maite y el tratamiento de su hipoacusia en nuestro Hospital


La pequeña Maite hoy tiene 4 años, nació en el Hospital San José en 2016 cuando el Programa de Screening Auditivo Universal aún no existía. Era la primera hija de Judith Sagardía y René Aranda, quienes no sospecharon que tenía problemas auditivos pues actuaba de manera normal: bailaba, jugaba y los imitaba día a día. Recién cuando cumplió dos años estos padres comenzaron a darse cuenta que algo no andaba bien con ella, ya que al llamarla no les respondía. Al ingresar al Jardín corroboraron sus dudas, siendo el inicio de un largo proceso.

“Primero fuimos al Consultorio, donde realmente nos dimos cuenta que Maite no escuchaba. Le hicimos exámenes y la llevamos a Neurología del Hospital Roberto del Río desde donde la derivaron a la Dra. Lorena Aguayo, de Otorrinolaringología, quien confirmó su hipoacusia severa. De ahí hasta hoy comenzó un largo trabajo que ha incluido atenciones con diversos especialistas, instalación de audífonos, implante coclear y terapia de fonoaudiología ” señala Judith, su madre.

La enfermera de la Unidad de Otorrinolaringología, Carolina Machuca señala que “siempre tratamos de ayudar harto a los papás y sus hijos porque es un diagnóstico fuerte (la hipoacusia severa). Los apoyamos en el ámbito de la salud, pero también los escuchamos y los ayudamos a resolver sus dudas y a que estén siempre informados de lo que está ocurriendo en los procesos clínicos de sus hijos”.

“La hipoacusia es la incapacidad de transformar los sonidos y llevarlos desde el ambiente exterior hacia el cerebro para que el niño pueda percibir los sonidos tal como se producen en el ambiente” señala la Dra. Lorena Aguayo, Jefa de la Unidad de Otorrinolaringología. La especialista reafirma la importancia de un diagnóstico temprano efectivo pues “si la hipoacusia congénita no es tratada a tiempo, en forma precoz, a los 3 ó 6 meses de vida, los niños van a tener un retraso muy importante en el desarrollo del lenguaje. Incluso pueden no desarrollar lenguaje si es que tienen una hipoacusia severa y no reciben alguna ayuda”.

A pesar de tener un diagnóstico tardío, una vez identificada su patología Maite comenzó a ser tratada de manera integral y por múltiples profesionales. “Partimos con terapias de fonoaudiología para que ella comenzará a comunicarse. Luego el primer hito fue la implementación de audífonos en ambos oídos, con lo que empezó a escuchar y a generar lenguaje. Después de un año con terapias nos llamaron a implante coclear –que se hacen en el Hospital Sótero del Río-. Luego seguimos con toda la rehabilitación en el Roberto del Río donde el trabajo de fonoaudiología es fundamental” señala esta madre, cuya hija recibió toda la ayuda que el sistema público de salud proporciona, vía GES, a estos niños.

“Nuestro trabajo consiste en enseñarle a escuchar a los niños y apoyar a la familia que es el pilar fundamental en todo este trabajo. Muchos de estos pequeños entran a escuelas y nadie se da cuenta de que tienen problemas de audición porque hablan y se comunican, pero sus complicaciones llegan a la hora de poner atención” agrega Tammy Aravena Fonoaudióloga de Maite y de otros pacientes del Roberto del Río. “Ha sido enriquecedor ser parte de este equipo y la verdad es que nos pone muy felices poder estar presente cuando los niños dicen sus primeras palabras, sus primeras frases. También porque ayudamos a los papás en estos procesos que son de alto impacto emocional y económico, y que en definitiva los ayuda a desarrollar una mejor calidad de vida a todos ellos” agrega la fonoaudióloga.

Judith Sagardía asegura que ha sido un proceso emocionante, pero difícil, sobre todo porque el implante coclear incluía una operación para su pequeña hija. Sin embargo señala que cuando le encendieron el implante fue un momento que toda su familia recordará. “Se notó la diferencia de inmediato, ella comenzó a mirar con ojitos de sorprendida, pero a su vez estaba un poco asustada por todo lo que estaba sintiendo. Para nosotros –sus papás- ha sido gratificante escucharla decir palabras nuevas. La verdad es que este proceso posterior ha sido muy lindo”. Una madre profundamente agradecida por el trato respetuoso y cariñoso que han recibido por parte de todo el equipo de Otorrinolaringología, quienes a su parecer, «nos han dado mucha confianza y tranquilidad en todo lo que nos ha tocado vivir con Maite. Ella cada vez va escuchando más y se va acostumbrando a ocupar este aparato que no es fácil. Ya llevamos casi un año implantadas -agosto 2019- y hemos notado muchos avances. Ya responde a las preguntas, se comunica con su hermana y con nosotros”.